Siempre decíamos que comer bien y sano (suficiente, sabroso, equilibrado, variado, nutritivo) no tenía por qué ser caro. Es más: presumíamos de que en España, gracias a la dieta mediterránea, era muy sencillo y económico hacerlo.
En efecto, hace no demasiado tiempo, llenar la despensa y el estómago con los alimentos esenciales: frutas, verduras, pescados, legumbres, aceite… no solo no era algo caro sino que además era barato. Muy barato si miramos todos esos productos con los ojos de hoy en día. Este momento en el que seguir esa dieta saludable se ha convertido en un reto y, desde luego, en un susto cotidiano cuando toca ir al mercado.
Hoy, muchas familias no pueden comer pescado fresco, están substituyendo el aceite por otras grasas, la fruta se dosifica y la verdura casi siempre es de lata si es que la hay. Alimentos tradicionales y básicos en la cesta de la compra de siempre son hoy un lujo comprometiendo nuestra gastronomía: los tomates, las judías verdes, casi todos los pescados. Esta situación afecta principalmente a la salud y al futuro de los niños y de mujeres embarazadas. Es decir: tendrá consecuencias sobre el futuro de todo el país y, ahora mismo, sin necesidad de esperar, para los mayores, los enfermos o los que simplemente desean con todo el derecho comer bien y saludablemente.
La realidad es que hoy muchas familias no pueden comer pescado fresco, están substituyendo el aceite de oliva por otras grasas, la fruta se dosifica con cuentagotas y la verdura casi siempre es de lata… si es que la hay.
Durante la pandemia proliferaron los comedores sociales que en 2026, lejos de haberse extinguido, siguen dando de comer a miles de personas que ni siquiera son siempre «pobres», sino muchas veces trabajadores con sueldos ínfimos. De este modo, cuando los recursos son escasos, alimentarse precariamente o incluso con la denostada «comida chatarra», esa plagada de ultraprocesados, ya no es un asunto ligado al desinterés o a la ignorancia. Ahora es un mal, casi una enfermedad, ligada a los precios desorbitados de los alimentos y al conjunto de la situación social e incluso moral en la que actualmente se vive en España.
Para intentar ayudar a las personas con menos recursos a alimentarse mejor, nuestra Fundación Alimentación Saludable ha editado una Guía – Manual para comprar de la forma más económica posible sin olvidarse de los valores nutricionales adecuados. Ha sido elaborada gracias a la colaboración de la Sociedad San Vicente de Paúl (SSVP).
Se puede acceder a ella y descargar libremente desde nuestra Web.
GUIA-COMPRAR
